Historia del perfume (la tradición detrás de una fragancia)

¡Aahh! Perfumes… Han estado con nosotros prácticamente desde que aprendimos a dominar el fuego pues desde la edad de piedra el hombre realizaba rituales de adoración en los que solía quemar plantas y maderas de las cuales se desprendían aromas agradables. Estos aromas se transportaban a través del humo hasta nuestro olfato por lo que la palabra perfume tiene su origen en esta práctica “per fumum” que en latín significa a través del humo.

La perfumería tiene una historia tan antigua como la escritura misma y es que los aromas siempre han tenido un poder en nuestro estado de ánimo, pues nos hacen sentir muy bien con nosotros mismos como también pueden hacer sentir cómodos o atraídos a quienes nos rodean porque después de todo seguimos conservando nuestros instintos animales y como tales pues el olfato es otro medio por el cual podemos comunicarnos.


En este post queremos darte un pequeño pero entretenido paseo por la historia de la perfumería porque creemos que de esta manera comprenderás lo importante que es para tu día a día el uso de un perfume y además cómo puede ayudarte a mejorar tu calidad de vida.


¡Comencemos!


Los primeros vestigios de esta práctica se han encontrado en las regiones de la antigua Mesopotamia y en el antiguo Egipto. Sobre la primera región lastimosamente no hay mucha información detallada pero se encontraron recipientes datados de más de 5000 años que contenían restos de incienso con aceites los cuales se creen que se utilizaban como ungüentos para la piel. Además se encontró la tumba de una antigua reina llamada Schubaba, en la cual había un pequeño y fino frasco adornado con filigrana (técnica de orfebrería que consiste en realizar tejidos con finos hilos de metales como oro y plata) y dentro de este había una cuchara con pintura para labios, lo cual demostraba como la cosmética de la cual forma parte la misma perfumería, era una importante práctica en la antigüedad.


Pero si nos trasladamos al antiguo Egipto vas a notar que tuvieron un mayor desarrollo en la perfumería porque era una parte importantísima en sus rituales religiosos. Los sacerdotes eran los perfumistas de la época quienes usaban los procesos de maceración en aceite o extracción por presión para obtener los extractos aromáticos que luego mezclaban en aceite para usarlos de diferentes maneras; como en la momificación, ¡sí! Las mismas momias feas que habrás visto en las películas de terror, eran bañadas con estos aceites, después de todo para ser unas horrendas momias debían oler rico. Y es que los egipcios tenían una fuerte creencia sobre la vida después de la muerte, pues consideraban que el alma retornaría a su cuerpo y por eso debían conservarlo en las mejores condiciones, lógicamente el olor era una de esas importantes condiciones. Algunos ingredientes que los egipcios usaban para sus perfumes eran: Lirios, Azafrán, Incienso (olíbano), mirra, rosas y Kyphi (un perfume egipcio cuya receta es compleja de replicar en la actualidad porque tiene varios ingredientes que son difíciles de identificar).












Escena donde Hathor da vida al Faraón delante de Anubis.




















Escena retratada de un faraón egipcio quemando Kiphy.












Imagen de los ingredientes que podían conformar el Kiphy.


Y como no mencionar a los antiguos griegos quien gracias a Hipócrates (460 ac. – 370ac) el padre de la medicina, quien solía tratar varias enfermedades mediante baños perfumados o aspiración de olores y es que esta civilización gracias al comercio con los fenicios y otras culturas cercanas logró incorporar diferentes fuentes de aromas como el tomillo, hinojo, rosa, lirio, incienso, mirra, cardamomo y azafrán. Posteriormente la potencia del mundo antiguo, la antigua Roma mejora la técnica en la elaboración de perfumes pues ya se diferenciaban los distintos elementos que componían un perfume como: un elemento oleoso, la sustancia que le da olor, los fijadores que prolongan la evaporación, sal para conservar mejor el aceite ya con el aroma e incluso colorantes para enfrentar los efectos que la luz pudiera causarle al perfume. En Roma existían perfumistas quienes tenían fabricas y vendían allí mismo sus preparaciones como el agua de rosas con azafrán la cual fue creada por un antiguo perfumista llamado Cosmus. Incluso se crea el primer gremio de perfumistas llamados “ungüentari” quienes fabricaban perfumería en varios formatos como en sólido, en líquido y en polvo. Roma tuvo tanta fascinación por los perfumes que varios de sus emperadores gastaron enormes cantidades de dinero en ellos trayendolos de todas partes del imperio.



















Hipócrates el padre de la medicina.











Envases romanos (ungüentarium)

museo de Barcelona foto Samuel López




















Mujer con un unguentarium, villa Farnesina

Museo Nacional Romano


Como dato adicional, la antigua China es importante en la historia de la perfumería gracias a que ellos guardaban los perfumes en unas famosas “bolsitas perfumadas” de las cuales se desconoce totalmente su creador.















Bolsita perfumada China tomada de

https://confuciomag.com/instituto-confucio-espana-y-latinoamerica


Con la caída del imperio Romano y el cristianismo ya establecido fuertemente, el arte de la perfumería tuvo un fuerte decaimiento pues los mandatos cristianos prohibía el aseo personal y optan por mantener una supuesta vida austera (guiño-guiño). Sin embargo se realizaban algunas prácticas en toda Europa como usar flores en altas cantidades en lugares donde se celebraban reuniones sociales, con el fin de disipar los malos olores (te imaginaras lo desagradable que podían llegar a oler, ya que no se bañaban durante semanas), por otro lado las prendas que las clases altas usaban eran fabricadas con telas muy finas y delicadas por lo que si deseaban conservarlas entonces no debían lavarlas y de esta manera las impregnaban con aromas florales para poderlas usar varias veces, también se implementó el uso de las “pomas” o “pomanders”, que era un tipo de joya elaborado con piedras y metales preciosos con forma de cajita o esfera hueca y en su interior se introducían esencias, hierbas o algún tipo de perfume que desprendía algún aroma y así acercarlo a la nariz para olerlo en caso de estar en algún lugar con mal olor. Estas pomas se llevaban colgadas en el cuello o en la cintura y con sacudirla podía empezar a desprender el aroma.











Así lucían las famosas pomas, son muy parecidas a lo que usan los sacerdotes en las iglesias para esparcir el olor del incienso durante la eucaristía.


Pero no todo fue malo en esta época pues más hacia el oriente, más precisamente en la región de Arabia del sur se estaba viviendo un desarrollo cultural gracias al Islam (622 d.C) y las enseñanzas del profeta Mahoma de quien se decía, era un amante de los perfumes y una de las áreas en verse beneficiada de este desarrollo fue la perfumería. Esta región se encontraba rodeada de vegetación y era un importante punto comercial a donde llegaban esencias y así mismo existían importantes rutas comerciales para transportar perfumes de oriente a occidente. Con los árabes se desarrolló la Alquimia y la mezclaban con la perfumería para extraer la quinta esencia o quinto elemento usando el proceso de la destilación, lo repetían varias veces a las plantas hasta conseguir una sustancia que ellos consideraban diferente a los otros 4 elementos de la naturaleza.



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